Galtier, empresa líder en valoración de activos industriales y perteneciente al Grupo Euroval, ha reforzado su posicionamiento en el sector de la valoración con el desarrollo de una nueva línea de negocio dedicada a la Consultoría de Edificación. Con esta iniciativa, Galtier amplía su oferta de servicios técnicos para acompañar a clientes institucionales, inversores y promotores a lo largo de todo el ciclo de vida de sus activos inmobiliarios, respondiendo a las nuevas demandas del mercado inmobiliario, especialmente en un contexto donde la solidez técnica y la transparencia en el análisis de activos se han convertido en factores claves para la inversión y gestión de riesgos.
Para profundizar en los criterios técnicos y organizativos que han llevado a Galtier a estructurar una nueva línea de consultoría de edificación, así como en su encaje dentro de la evolución de la compañía, conversamos con Alfonso Pastor, director del Área de Consultoría. Desde su responsabilidad, Pastor coordina el desarrollo de servicios como el Project Monitoring, la Due Diligence técnica, las Auditorías y Certificaciones Energéticas y otros trabajos de análisis avanzado de activos, apoyándose en equipos multidisciplinares y metodologías homogéneas de control y evaluación.
“El mercado inmobiliario exige cada vez más análisis técnicos independientes que aporten seguridad en la toma de decisiones. En este contexto, la consultoría de edificación permite anticipar riesgos, mejorar el control de los proyectos y optimizar la gestión de los activos a lo largo de todo su ciclo de vida.”
¿Qué ha llevado a Galtier a desarrollar una línea específica de consultoría de edificación y cómo encaja esta decisión dentro de la evolución técnica y organizativa de la compañía?
APF: El desarrollo de esta línea responde a una evolución natural del propio mercado inmobiliario, que cada vez exige servicios de consultoría más especializados y con mayor profundidad técnica. Los procesos de inversión, financiación y gestión de activos se han sofisticado notablemente, y hoy requieren análisis independientes que permitan tomar decisiones con mayor seguridad.
En este contexto, los distintos estudios e informes que realizamos —desde análisis de viabilidad hasta auditorías técnicas— se convierten en herramientas clave para anticipar riesgos y optimizar resultados a lo largo de todo el ciclo inmobiliario.
La incorporación de la consultoría de edificación en Galtier forma parte, además, de una estrategia de crecimiento coherente con nuestra trayectoria. Aprovechamos la experiencia acumulada como compañía líder en valoración industrial y las sinergias operativas dentro del Grupo Euroval, apoyándonos en una estructura técnica consolidada a nivel nacional para ofrecer un servicio integral y altamente especializado.
Para profundizar en los criterios técnicos y organizativos que han llevado a Galtier a estructurar una nueva línea de consultoría de edificación, así como en su encaje dentro de la evolución de la compañía, conversamos con Alfonso Pastor, director del Área de Consultoría. Desde su responsabilidad, Pastor coordina el desarrollo de servicios como el Project Monitoring, la Due Diligence técnica, las Auditorías y Certificaciones Energéticas y otros trabajos de análisis avanzado de activos, apoyándose en equipos multidisciplinares y metodologías homogéneas de control y evaluación.
Dentro de la nueva línea de consultoría de edificación, ¿qué servicios se ofrecen o están teniendo una mayor demanda inicial y qué necesidades concretas del mercado cubren?
APF: El portfolio de la nueva área es amplio y cubre distintas fases del ciclo inmobiliario, pero hay varios servicios que están concentrando una demanda especialmente significativa, en gran medida impulsada por el creciente nivel de exigencia de las entidades financieras y de los inversores institucionales.
Cada vez más bancos y financiadores solicitan servicios de consultoría técnica independiente como condición previa a la concesión de financiación, o bien como herramienta de seguimiento durante el desarrollo de las promociones. Esta tendencia ha reforzado el peso de trabajos como el Project Monitoring, centrado en supervisar promociones financiadas mediante controles periódicos que permitan detectar desviaciones técnicas, económicas o de plazos. Junto a ello, las Due Diligences Técnicas siguen siendo fundamentales para identificar riesgos presentes o futuros en activos inmobiliarios, especialmente en operaciones de inversión o reposicionamiento.
Otro bloque en fuerte crecimiento es el vinculado a Sostenibilidad y Eficiencia Energética —Certificaciones Energéticas, Auditorías o Parametrización de carteras—, muy ligado tanto a exigencias regulatorias como a criterios ESG de los inversores.
Asimismo, desarrollamos Auditorías Catastrales, orientadas a ajustar la carga fiscal de los activos a su realidad física y jurídica, e Informes de Viabilidad necesarios para estructurar y respaldar financieramente proyectos residenciales.
En conjunto, todos estos servicios responden a una necesidad común del mercado, disponer de información técnica fiable, independiente y homogénea que permita reducir incertidumbre y facilitar la toma de decisiones.
En servicios como el Project Monitoring, ¿en qué momentos del proyecto suele intervenir Galtier y qué tipo de riesgos ayuda a anticipar o minimizar?
APF: El Project Monitoring aporta valor desde las fases más tempranas del proyecto. Siempre que es posible, nuestra intervención comienza incluso antes del inicio de la promoción, analizando su viabilidad técnico-económica, la coherencia del presupuesto, los plazos previstos y la idoneidad de los agentes intervinientes.
Una vez iniciada la obra, realizamos un seguimiento periódico de los aspectos críticos del desarrollo, evolución de costes, certificaciones de obra, cumplimiento de hitos constructivos, situación administrativa y documentación necesaria para la obtención de la Licencia de Primera Ocupación, entre otros.
La principal ventaja de contratar este servicio radica en su capacidad para anticipar riesgos antes de que se materialicen. Permite detectar desviaciones presupuestarias, retrasos de ejecución, incidencias técnicas o déficits documentales que podrían comprometer la financiación, la comercialización o la entrega final del activo. Por ello, no solo es una herramienta de control para las entidades financieras, sino también un mecanismo de protección para promotores e inversores, que cuentan con una visión objetiva, continua e independiente del estado real de su proyecto.
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